cuaderno de notas

Reseña_SEMINARIO INTERNACIONAL: 
“MALESTAR˂ES˃ EN LA 
˂CIBER˃CULTURA”

Daniel Villegas¹ + Laura de la Colina²

Recibido: 31/01/2022 - Aceptado: 15/3/2022

Daniel Villegas es profesor en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna. Ha trabajado como artista en el colectivo Fast Food y, posteriormente, de manera individual. Colabora con el proyecto ABM Confecciones. Como investigador ha publicado en diferentes medios específicos como Nolens Volens, revista de la que forma parte del consejo de redacción, Versiones, Arte, Individuo y Sociedad, ArteContexto o salonKritik entre otras. Ha colaborado en diversos libros como autor y editor entre los que destacan: Repensar el Arte: reflexiones sobre arte, política e investigación (UArtes Ediciones, Ecuador, 2017), The Impossible Dialogue with Order (Brumaria, 2018), La práctica artística contemporánea: la profesión y su ejercicio (Síntesis, 2019), Arte y Tecnosfera (Bumaria, 2019), Confinad+s (Brumaria. 2020) o DescolonialidadesÑawray (Brumaria, 2022). Asimismo, ha producido diversos textos para diferentes catálogos y publicaciones de exposiciones. De manera puntual ha trabajado como comisario.

Laura de la Colina. He trabajado como investigadora en ACIS. Grupo de Investigación en Mitocrítica  (UCM-CAM 941730), Grupo de Investigación Prácticas artísticas y formas de conocimiento contemporáneo (UCM-970588), Arte y Tecnosfera UCM I+D: Interacciones del arte en la tecnosfera. La irrupción de la experiencia. (Creación de soportes e instrumentos para una reflexión crítica, pública y trasversal) HAR2017-86608-P. SUPERA Supporting the Promotion of Equality in Research and Academia (H2020) GENOVATE Transforming organisational culture for gender equality in research and innovation (FP7, 2013-2016). Así mismo, he codirigido dos grupos de investigación permanentes de la Comunidad de Madrid en las ediciones 2018-2019 y 2019-2020. Actualmente, imparto clases en el Máster Universitario Estudios LGBTIQ+, rama de conocimiento: Ciencias Sociales y Jurídicas, Centro responsable: Facultad de Trabajo Social, U.C.M., y desde 2013  en el  Máster Universitario en Investigación en Arte y Creación (MIAC) Facultad de Bellas Artes, U.C.M. 

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Diseño: Nacho Rodriguez

1. Universidad de La Laguna, dvillega@ull.es
https://orcid.org/0000-0003-0074-9620
2. Universidad Complutense de Madrid, colinatejeda@art.ucm.es
https://orcid.org/0000-0003-0044-5053
3. Los contenidos de las ponencias de esta reseña han sido tomados de los resúmenes aportados por los/las autores/as.

Entre el 1 y el de 3 de septiembre de 2021 se celebró, en la Facultad de Bellas Artes (Universidad de La Laguna, Tenerife), el Seminario Internacional Malestar˂es˃ en la ˂Ciber˃culturaes˃. Organizado, coordinado y dirigido por Daniel Villegas, Tania Castellano y Laura Mesa (Departamento de Bellas Artes de la ULL) en colaboración con el Grupo de Investigación Prácticas Artísticas y Formas de Conocimiento Contemporáneas (Cod.588) de la Universidad Complutense de Madrid y financiado por Proyecto I+D: Interacciones del arte en la tecnosfera, HAR2017-86608-P, MINECO 2018-21. 
Bajo el formato de una conferencia inaugural y cinco mesas de trabajo, el programa del seminario articuló catorce ponencias³ en las que se reunió un grupo internacional de investigadoras/es que, en sesiones públicas, abordaron las regulaciones sociales impuestas por la cultura. 
Como marco discursivo de partida, se tomó lo que Sigmund Freud, en 1930, denominó como “El malestar en la cultura”. Una noción que, para dicho autor, abarcaría aspectos pertenecientes tanto del ámbito de la economía material (técnica) como de la economía libidinal (provecho/placer). Si bien en la fecha en la que se publicó el texto la función de la cultura sería la de reprimir la satisfacción inmediata y sin límites de las pulsiones sexuales y agresivas para, de ese modo, evitar el dolor; resultan evidentes las transformaciones que se han producido en las sociedades occidentales donde el malestar en el mundo globalizado, las manifestaciones de descontento en relación con las determinaciones regulativas impuestas por la cultura digitalizada, son a día de hoy mucho más difusas que hace un siglo y están vinculadas al imperativo del goce.
En la actualidad no se trataría tanto, como diagnosticó Freud, de una reacción frente a la limitación de libertad individual, sino a la emergencia de un sentimiento colectivo de decepción frente a las promesas incumplidas en torno a la justicia, la igualdad y la emancipación y que fueron enunciadas al comienzo de la revolución tecnológica, allá por la década de los sesenta del siglo pasado. Parece clara la insuficiencia, ayer y aún hoy, de la cultura ―que caracterizaría al ser humano como un “dios con prótesis”, en términos freudianos― ante el malestar que provoca. Observamos cómo ciertos elementos reguladores tradicionales de la cultura moderna perviven en la actualidad en la cultura digital como son: el dominio extractivo del medio y el solucionismo tecnológico, el colonialismo transmutado en colonialidad, un renovado heteropatriarcado o modos de explotación y conformación subjetiva propios de un capitalismo tecno-liberal. Son, precisamente, estas circunstancias las que han provocado distintas y numerosas manifestaciones de malestar que urgen una transformación cultural y las que articularon conceptualmente el seminario. 
Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, los argumentos de Freud sirvieron como punto de partida y título del seminario, siendo útiles para el análisis de cierta sensación de malestar en el seno de la sociedad y la cultura digital contemporáneas. Si bien, se deben tener en cuenta las debidas precauciones que imponen esa distancia histórica y, desde luego, el desacuerdo con su lugar de enunciación heteropatriarcal y eurocentrada.
La presentación del seminario, a cargo de Daniel Villegas (ULL), dio paso a la conferencia inaugural de Josu Larrañaga (UCM), quien bajo el título Muchas felicidades. Qué nos plantean las prácticas artísticas pandemizadas, situó su intervención partiendo de las condiciones de vida impuestas por la pandemia. Un hecho que ha supuesto un estremecimiento del mundo y una profunda marca en la tecnosfera, poniendo de manifiesto el carácter nocivo del sistema socio-político en relación a las necesidades y las expectativas de las personas y cómo,  a su vez, ha explicitado el conjunto de tensiones que operan en su seno. Una enorme convulsión que ha desbaratado algunas de las operaciones y ejercicios de apaciguamiento que se habían ido tejiendo de forma encubierta para contener el carácter radical/crítico/catastrófico del salto epistemológico que estamos experimentando. En este contexto, las prácticas artísticas, estremecidas por la convulsión epistemica, estrujadas por la descarnada presión del rendimiento e impregnadas de pulsión epidémica, tratan de poner de manifiesto la enorme dimensión del cataclismo.
La primera sesión de trabajo, que llevó por título general Un planeta antropodescentrado. Nuevas ecologías, arte, posthumanismo y tecnología, contó con la aportación de Santiago Morilla (UCM), quien bajo el epígrafe de Estrategias de orientación del arte postlocativo para un mundo Antropodescentrado, planteó cómo la orientación espacial, cultural y política del sujeto contemporáneo se encuentra, cada vez más, a merced del constante y ubicuo giro interpretativo de los datos, delegado a la inteligencia artificial en red. Es en esa compleja y heterogénea red compartida entre humanos y no-humanos donde, como inforgs u organismos encarnados informacionalmente que somos, asistimos a nuevo desarrollo en la imagen/mapa operacional que afecta a la actual producción de subjetividad: en ella, no solo se excluye progresiva y aceleradamente a los humanos sino que, mediante algoritmos inescrutables y fundamentos argumentales opacos, se nos proporcionan interpretaciones filtradas, personalizadas y modeladas al servicio de los intereses tecnopolíticos y empresariales de las grandes corporaciones empresariales transnacionales de las TIC. Esta circunstancia tecnocultural agita tres peligrosos ingredientes que caracterizan nuestro contexto epocal: la explosión vertiginosa de las desigualdades socioculturales y económicas, la masiva desregulación tecnopolítica y la sistemática maniobra de negación del cambio climático por parte de los poderes fácticos, que parecen haber abandonado la idea de un futuro común compartido. Pero la desilusión y la insatisfacción con el ideal de progreso heredado de la modernidad, entendido como una huida hacia adelante, encuentra en la práctica del arte postlocativo una posibilidad crítica de emancipación del inforg que puede reformular las actuales relaciones e interdependencias existentes entre humanos y no-humanos. El arte postlocativo, entendido como aquello que viene después de una referencia fija ya conocida, ensimismadamente local, capitalista y antropocéntrica, ofrece una nueva orientación epistemológica de la producción cultural, al tiempo que confabula sobre uno de los mayores desafíos cosmopolíticos a los que nos enfrentamos: cómo habitar representar y reinterpretar) la Tierra ante la gestión informacional del inminente colapso ecosistémico.
Por su parte, Bárbara Fluxá (UCM), bajo el título de ¡Caer de las alturas!: Estrategias artísticas post-antropocéntricas entre materialidades mediales, planteó cómo por más que el dualismo sociedad-naturaleza carezca de fundamento ontológico, se ha desarrollado en Occidente a lo largo de la historia de la humanidad hasta hacerse realidad, con el irónico resultado de su disolución final, mediante la completa dominación tecnológica de la naturaleza por parte de la humanidad y transformando el planeta Tierra en un sistema técnico llamado Tecnosfera. Un modus operandi que opera porque la tradición occidental se ha basado en creencias antropocéntricas equivocadas sobre la superioridad de los seres humanos frente a otros seres, el universo y sus materias. En este sentido, se  presentaron una serie de estrategias artísticas que tienen como eje central, precisamente, exponer las problemáticas de esta paradójica relación que la humanidad mantiene con la naturaleza. Y cuyo objetivo es la revisión (crítica) de las relaciones entre la tecnología y las materialidades mediales, frente a la supuesta inmaterialidad de la cultura digital, como estrategia indispensable para proponer nuevos paradigmas más éticos para con nosotros y los no humanos.
La sesión dedicada a Visualidades digitales y estatuto de la imagen-pantalla. Inclemencias representacionales en la época de la alta definición. Laura Mesa (ULL), bajo el título de Mímesis cultural > desencanto digital. La cibercultura como representación, planteó que si se entiende la cibercultura como una realidad –digital– construida y patente, es pertinente su cuestionamiento enfocado a esa misma construcción, en términos culturales y sociales, en tanto, finalmente, se ha asentado 
sobre los preceptos que no dejan de ser una representación de la realidad de la que parte y, de la que en principio trataba de huir. Abordando esta cultura digitalizada en tanto glitch de esa realidad representada, y este hecho como origen del malestar cibercultural. 

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Por su parte, Tania Castellano (ULL) con el título de Patologías de la imagen digital. La disfunción como posibilidad. Planteó cómo dentro del entorno digital, las imágenes y su dimensión representacional han experimentado, a través de nuevos formatos, de su conversión y circulación, tanto la recreación de su apariencia como de su condición visual. Las pérdidas y deficiencias sucedidas en esas transformaciones traducen, por una parte, muchos de los síntomas derivados del malestar de la cultura y sociedad contemporáneas. Por otra, pueden precisamente recapacitar productivamente ciertas visualidades y, en consecuencia, las prácticas artísticas, alineándose culturalmente a su vez con la época en la que surgen.
La sesión destinada a Disensos sexo-genéricos. Feminismo interseccionales y posiciones queer en el arte en su intersección con la tecnología, contó con la aportación de Laura de la Colina (UCM), quien, bajo el título Género y tecnologías: disputas en la cibercultura, partía de las tesis que Gayatri Spivak situara en su texto “¿Puede hablar el sujeto subalterno?” y en el que se interpela sobre la construcción del itinerario cultural del/de la subalterno/a desde las lógicas coloniales, en las que la historia y el lenguaje son anulados, y donde la construcción ideológica del género mantiene lo masculino dominante frente al subalterno femenino que está aún más profundamente en “tinieblas”. Una invisibilidad compartida por quienes no se alinean con una expresión de género y/o un régimen sexual.  En este sentido, y siguiendo la definición de episteme de Michel Foucault en el que enuncia cómo “la episteme es el `mecanismo político ́ que hace posible separar no lo verdadero de lo falso, sino de lo que no puede ser caracterizado como científico”, se abordaron algunas estrategias artísticas feministas como posibilidad de enunciación y acción desde la vulnerabilidad en la era de la hipercomunicación.
En esta misma sesión, Bárbara Sainza (U-TAD), tituló su ponencia Las tecnologías tienen género. De saberes parciales y tecnologías cotidianas. Los contenidos de su exposición partían de la afirmación de que la ciencia y la tecnología tienen género. En este sentido, se debe tener en cuenta cómo desde el siglo XVII se divisa el nacimiento de un mundo genérico dualista que excluye la parcialidad, la oscura subjetividad y lo privado de la producción tecnocientífica.  ¿A quién beneficia esta ciencia y esta tecnología —se pregunta Susan Leigh Star? Esta interpelación evidencia las localizaciones marginales, el sufrimiento privado y la autoinvisibilidad de much+s. Podemos tal vez recuperar el conocimiento de l+s otr+s, nuestr+s saberes parciales y descentralizados. Podemos tal vez recuperar las tecnologías y las ciencias rutinarias para ser usadas deliberadamente para la soberanía de lo colectivo; alianzas y artefactos con capacidad para romper las relaciones de poder.
La cuarta sección del seminario llevó por tituló Decolonizar las estéticas y la tecnología. La colonialidad del sistema-mundo digital: sus descontentos y desobediencias. Nacho Rodríguez (UCM), con su intervención ColonIAlidades (y otras disidencIAs), planteó cómo Internet es el nuevo paradigma colonizador que, a lo largo de más de treinta años y sus diferentes etapas y actualizaciones, se ha vuelto condición para dar sentido a todas las esferas de la vida. A partir de esta premisa, se propuso una reflexión crítica de los procesos programáticos de dominación basados en la extracción de datos y su cuantificación inteligente y las realidades datificadas que son clasificadas por el género, la raza o la sexualidad (entre otras variables), para poner en crisis lo que presuponemos un nuevo proyecto tecnocolonizador, y las formas en que el arte sobreidentifican sus ideologías.

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Por su parte, Miguel Alfonso Bouhaben (Escuela Superior Politécnica de Litoral. Ecuador), tituló su intervención Más allá de la teoría decolonial. Transtopías de la epistemología y la praxis artística en América Latina. En su planteamiento, consideraba inevitable abordar una posible crítica política de la teoría decolonial en la medida en que implica la configuración de una mercancía teórica exótica orientada a la satisfacción del deseo de “consumo de diferencia” de las élites universitarias estadounidenses. Frente a esta teoría decolonial, abanderada por Walter Mignolo, Ramón Grosfoguel y otros paladines del Grupo Modernidad/Colonialidad, propuso una teoría transtópica apoyándose en las praxis epistémicas de Silvina Rivera Cusicanqui y Eduardo Viveiros de Castro y en las praxis artísticas de Pukuy, Khipunk y Transmestizx. En el gesto decolonial cristaliza cierta resonancia dialéctica y negativa cuasi hegeliana situada en las antípodas del carácter diferencial y afirmativo del concepto de transtopía que propone el autor. Donde la transtopía es un núcleo variable que impugna toda asignación identitaria en función de un movimiento diferencial a la vez que disuelve los límites de la forma de la representación A=A en favor de la forma de la diferencia A=Otro. La transtopía es un no-lugar, un lugar cualquiera abierto a la interacción, a la alianza, al encuentro. De este modo, se pretende visibilizar las transtopías en dos niveles: a) Nivel epistémico: transtopía entre la sociología de Rivera Cusicanqui y la semiología de Ronald Barthes; transtopía entre la antropología de Viveiros de Castro y la rizomática de Gilles Deleuze; b) Nivel artístico: transtopías tecno-indigenistas entre los saberes ancestrales y las nuevas tecnologías en Pukuy, Khipunk y Transmestizx.
La sesión se cerró con la intervención de Silvina Valesini (Universidad Nacional de La Plata, Argentina), quien bajo el título de Arte, Tecnología y colonialidad. Descolonialidades ↔ Ñawray, presentó el monográfico transversal publicado por las revistas ¬Accesos (España), Ñawi (Ecuador) y Arte e Investigación (Argentina) y el libro editado por Brumaria Descolonialidades ↔ Ñawray. Dicho conjunto de publicaciones se han realizado por iniciativa del I+D Interacciones del arte en la tecnosfera. La irrupción de la experiencia (HAR 2017-86608-P) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España.
La quinta y última sesión, orbitó en torno a la premisa de Postrabajo y construcción de subjetividad tecno-liberal en la era del capitalismo digital. Contó con la aportación de Ramón Salas (Universidad de La Laguna), quien en su exposición titulada Now hiring smiling faces: el goce en la cultura, planteó si el espíritu del capitalismo (clásico) planteaba un contrato social que nos conminaba a asumir esfuerzos, postergar las gratificaciones e hipotecar las libertades a cambio de bienestar y progreso. El capitalismo posfordista, promueve el disfrute a crédito, la intolerancia a la frustración y la hipoteca de seguridad a cambio de libertad. Es de suponer que este cambio de contexto haya determinado que las y los artistas hayan dejado de ser intempestivos y concupiscentes para pasarse a la corrección política, la mediación educativa y la ejemplaridad edificante.
Rut Martín (UCM), con el título Habitando el malestar. Prácticas artísticas situadas y producción de subjetividades en la(s) esfera(s) pública(s), abordó cómo el crecimiento de la ciudad, su paulatina espectacularización y tematización y el desplazamiento de los devenires red y de la cultura digital al espacio físico urbano han determinado unos modos de habitar en los que el malestar es un síntoma significativo. Estos malestares entreverados en el tejido social han sido objeto, en las últimas décadas, de prácticas artísticas de carácter situado que han propiciado una producción de subjetividades susceptibles de implicar otros modos de habitar y hacer ciudad. Dichas prácticas se sitúan en el contexto de la ruptura de la burbuja inmobiliaria y la pandemia de COVID-19 y están determinadas por el impacto de estas crisis en la configuración y significación del espacio público. El objetivo principal de esta investigación es el análisis de las principales estrategias que ponen en marcha una serie de prácticas artísticas contemporáneas que abordan estas problemáticas, en relación con su capacidad de transformación del territorio y su conformación de saberes específicos que surgen en y desde las propias prácticas. 
Sandra Santana (ULL), en su intervención Sueños contraculturales y pesadillas comerciales: de ordenadores, comunas, happenings e incertidumbres laborales,  situó su investigación partiendo de la idea de cómo los primeros ordenadores personales orientados al consumo masivo, así como el desarrollo y la generalización del uso de Internet, fueron sueños forjados al calor de las ideas contraculturales de los años 60 del pasado siglo. En rebeldía contra una organización social jerárquica, monótona y deshumanizada representada por las grandes corporaciones empresariales, las estrategias de la cibercultura coinciden en la época con el sueño de músicos, artistas, diseñadores y arquitectos. Esta comunicación revisó algunas de estas afinidades valorando, desde la perspectiva actual, sus consecuencias.

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José Enrique Mateo (UCM), cerró el seminario con la intervención titulada La condición ágil. El trabajo del arte y la burocracia. En su aportación, abordó el término ‘know-worked’ (trabajador+s del conocimiento) una noción que, desde su aparición y en un sentido amplio, designa a las personas dedicadas a producir contenidos capaces de generar ganancia económica. Mediante una breve genealogía de dicha noción, se confrontaron una de sus condiciones, la agilidad, con reflexiones acerca del entramado burocrático-administrativo que se da en general, y en el ámbito del arte en particular, con el objetivo de interrogar acerca de la existencia de los últimos lugares para la crítica dentro del actual contexto tecno-liberal.