PATRICIA SÁDABA & RICARDO TOURÓN / JOAQUIN IVARS

Todavía sin título

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Esta web es la interfaz del proyecto “Todavía sin título” y aún en proceso de desarrollo, del cual puedes formar parte desde ahora como beta tester, accediendo a través de la siguiente url: https://sadabatouron.com/todavia-sin-titulo.html

 

 

El objetivo principal y originario no era otro que buscar relaciones, así como otras formas de recorrer/leer dos textos: en este caso las tesis de Patricia Sádaba [a] y Ricardo Tourón [b] (a.k.a. colectivo Sádaba|Tourón). Unas primeras premisas que nos arrastraron, por un lado, a tratar de condensar todas aquellas correlaciones que emergieron de forma simultánea durante el desarrollo de sendas investigaciones; persiguiendo incentivar la aparición de lo inesperado y la potencialidad de múltiples relaciones otras. Por otro, indagar y experimentar con las técnicas de análisis e indexación que diseñan nuestra contemporaneidad hipermediada. Por esto último, valoramos el uso de nuestras propias tesis, dado que sólo conociendo en profundidad el contenido de los textos procesados, fue posible evaluar durante el desarrollo los resultados arrojados por nuestros algoritmos. Este es, por tanto, el estado actual de una inmersión doble: entre el texto y el algoritmo, entre la lectura y el procesamiento, entre lo subjetivo y lo técnico, entre el significado y la probabilística.

 

 

Si bien nuestro interés excede a los objetivos originarios a través de los cuales hemos derivado hasta aquí, como investigadores entendemos la utilidad de una herramienta de análisis inter e intra textual de este tipo, en tanto que exploración de nuevas vías de acceso al conocimiento. Una modificación de formatos que oscila entre la linealidad y la red, entre la unicidad monolítica y la explotación de lo común, así como entre la translación de significado y la construcción de sentido. Es, en primera instancia, un interés en la potencia de la virtualidad. En la posibilidad. 

 

De ahí, el titular “Todavía sin título”, ya que es a partir de su apertura a nuevos usuarios y su futura usabilidad/recorrido de nuevos textos que se define su carácter; constantemente indefinido por su incesante mutación y resignificación. Sus posibilidades, al fin y al cabo, tan solo comienzan a ser intuidas a través de la experiencia de esta herramienta recién armada.

 

 

Al mismo tiempo, como usuarios entendemos las bondades de las plataformas digitales, pero de forma directa y en términos generales, también entendemos el hecho de que nos conformamos con los usos predefinidos que están al alcance de todos. Por ello, en este proyecto hay un claro interés en conocer profundamente los mecanismos/herramientas naturalizadas, así como una necesidad de búsqueda de aquellos mecanismos/herramientas otras, y propias, con las que poder enfrentarnos a nuestra cotidianeidad digitalmente mediada; aquella a la que inevitablemente nos vemos arrojados. Pero también, porque como investigadores y practicantes del arte, consideramos como propio de nuestro ámbito y no otro, la interdisciplinariedad, la heterodoxia, la experimentación e hibridación con/entre formatos, así como la exploración de la intersección y la relación. Y la crítica –propositiva– de nuestras condiciones.

 

 

Así, la web/dispositivo que presentamos, no ha de ser entendida como un resultado único y hermético de este proceso -del mismo modo que los textos anexos a él que intentan contextualizarlo (como el caso de este resumen e introducción) tampoco concluyen nada-, sino tan solo un formato otro en el que todo esto se condensa, teniendo en cuenta el momento de desarrollo del proyecto en el que nos encontramos, y desde donde continua mutando. 

A propósito del Proyecto Sádaba/Tourón (lógicas de enlace)

Seré muy breve, pero esta escasez de desarrollo tampoco garantiza su intensidad, eso son mitos. Como decía el proverbio oriental “ya se verá”.

No tuve la fortuna de conocer la tesis doctoral de Patricia Sádaba. Sí tuve la suerte de formar parte del tribunal de la tesis de Ricardo Tourón. No creo que el proyecto que aquí se presenta bajo el título provisional Accesos_v0.3 necesite de mi enlace, tres son multitud cuando hay una pareja por medio y encima está bien avenida. Acudo a la llamada más como observador gruñón y celoso que como celestino.

Miro el proyecto y me surgen sobre todo tres preguntas que igual les resultan útiles a pesar de que vengan de un viejo lego en la materia. Y si no les resultan útiles a ellos, a mí sí, y puede que ese sea el fin último de un proyecto de este tipo en el que se articulan ensayo y arte, pensamiento y formas visuales, algoritmos y latidos cardíacos, amor romántico y compromiso social.

La primera pregunta que se me viene a la cabeza es si son dos proyectos en los que cada uno produce una red compleja con multitud de datos, sus diferentes hubs, etc. y luego se enlazan entre ellos, o si se trata de dos proyectos absolutamente heterogéneos que comparten roces y arrastres por en medio.

Quiero decir, ¿estamos ante la combinación de dos redes o estamos haciendo rizoma? A pesar de las diversas interpretaciones podemos pensar de dos maneras el asunto. 

Si comparten códigos como los que comunican los sujetos de una misma red (social, trófica, etc.), entonces se trata de una meta red de nodos compartidos, y como muy bien nos ilustró Manuel Castell en su La era de la información, Vol I, La Sociedad red, ambos proyectos aquí unidos o reunidos quedan sometidos a un metacódigo que fuerza que ambos hablen un mismo idioma, compartan jerga, etc. Estaríamos ante un n+1. Todo bajo una misma piel (1), todo recorrido por el mismo ánimo (1), todo sujeto a una misma moral (1).

Si no es así, y podemos imaginar que se trata de dos proyectos heterogéneos que no comparten código pero que se presentan con la voluntad ¿simbiótica? de trascender sus propios lenguajes y observaciones, entonces es probable que estemos en una fórmula más rizomática, un n-1. No existe metalenguaje, no existe metacódigo, y bien vendría decir que entonces como entre la avispa y la orquídea del Rizoma de Deleuze y Guattari, el roce hace el cariño. Se arrastra algo entre dos y algo surge en medio, por en medio que tirará de ellos hacia una tercera entidad desconocida, un atractor extraño, una bifurcación inesperada que ninguno de los proyectos podía prever. En principio, una moral por venir, pero habría que comprobarlo.

La segunda pregunta que se me viene a la mente es si andamos suficientemente precavidos ante el llamado solucionismo tecnológico y sus locuras (véase Morozov). Mi ánimo no es el de agorero, pero ando siempre con precauciones de viejo que ha visto demasiados arrepentidos dando la vuelta a mitad del camino cuando cayeron del caballo paulino al darse cuenta súbita de que no todos los caminos se alejan de Roma. Del comunismo al postcomunismo; de la

magia de internet a las críticas más feroces de sus intromisiones; de la emoción del big data a los miedos a la secta de los numerati y el control desde las Big Tech; de los artistas etnógrafos al ombligo del neocolonialismo. Y no es tanto que uno pueda errar y cambiar de sendero, cuanto que se quiere sacar provecho tanto del camino de ida como del de vuelta. Subieron a la ola del comunismo y no se quieren bajar del contracomunismo; se subieron al arte relacional y ahora andan a partir un piñón con nuevos contrapluralismos. Quizás no es pregunta esto que aquí trago sino miedo, quizás prudencia, ante la fascinación y el desengaño. Ni artistas de vanguardia ni de retaguardia, artistas simplemente de guardia, al acecho de bobadas que toman el poder por unos años y caen después bajo el peso de la obsolescencia también programada en los diversos mainstream artísticos y sociales. Espero que se me entienda y no se me malinterprete como habitualmente. Lo dejo ahí, como pregunta que esta pareja de muchos me anima a hacerme.

Y, acabo, ya entorpecí lo suficiente. La última pregunta tiene que ver con el llamado Juego de la vida, de Conway. Hay algo en Accesos que me lo ha recordado, y eso es bueno, no aparenta determinismo. Unas veces se acercan palabras y otras se alejan, floating point, las reglas de la vida como las del cariño son inefables; no sé si como en la inteligencia artificial, como en las redes neuronales, el peso de un “te quiero” es decimal y no binario. Te quiero un 23 %, o un 78,4 %, “pero que sepas que te quiero”. Historias de amor y conocimiento que han de abrirse a las perturbaciones inopinadas que nos vienen del afuera, del contexto; y como respuesta las relativas autoorganizaciones de los sistemas que se transforman o bien para adaptarse y meramente sobrevivir en la jungla, o bien para evolucionar y convertir las amenazas del exterior en otra cosa y tener la audacia de cambiar de vida. Parece que queda Love story por delante, metamos y saquemos reglas, probemos, observemos; y, muy animados, retomando el proverbio chino obtenido de un block buster norteamericano… “ya se verá”.

Besos (como disculpas) y abrazos (como paréntesis).

 

VRAI AMOUR NESE CHANGE

Joaquín Ivars 

 1.Aunque, disculpen la autocita, esto lo pongo también en duda en mi librito titulado El rizoma y la esponja. Ed. Melusina, 2018.

BIO

RESUMEN/ABSTRACT

DEPÓSITO LEGAL: M42787-2016

ISSN: 2530-447X (edición impresa)

ISSN: 2530-4488  (edición digital)