LEIB

Recibido: 31/01/2022 - Aceptado: 15/03/2022


Shantí Vera¹

Artista latinoamericano. Grado en Danza Contemporánea con honores (Universidad Veracruzana, Xalapa, México) y Máster Práctica Escénica y Cultura Visual (UCLM, Museo Reina Sofía, Madrid, España). Performer, director, coreógrafo, docente, investigador del cuerpo y curador, ha presentado su trabajo en múltiples contextos en México, América Latina y Europa. Desde 2007 desarrolla El cuerpo vacío, un laboratorio de pensamiento en acción, experiencia y juego desde múltiples saberes para la escena. Su obra artística es una apuesta política por la defensa del cuerpo. Desde 2007 es director de la compañía CUATRO X CUATRO y en 2009 crea el festival 4X4, ambos espacios destinados a la experimentación, investigación y promoción de las artes escénicas contemporáneas. Ha recibido varias becas y premios de instituciones culturales en México, Reino Unido e Iberoamérica.


Resumen


LEIB es una investigación que pone al cuerpo como primer territorio de pensamiento sensible y encuentro sensible con lo otro, con el mundo. Se despliega sobre un mapa que habita cuatro preguntas: ¿qué puede un cuerpo?; ¿qué desea un cuerpo?; ¿qué resiste un cuerpo?; ¿qué olvida un cuerpo? Estas preguntas están atravesadas en lo abstracto por Spinoza y Nietzsche y en lo concreto se relacionan con el conocimiento que cultivan integrantes de colectivos de buscadores de personas desaparecidas en México, un conocimiento que disuelve las fronteras entre la experiencia empírica, mística y metafísica y la ciencia; entre la intuición y la técnica, entre el presentimiento y el saber. LEIB es un CONJURO que encuentra en la práctica artística el territorio idóneo para cultivarse, intenta convocar corporalidades polívocas y colectivas que susurren con el viento, con los sueños, con la noche, con los árboles y las flores, con el sol; encuentra en la danza ese lugar vital en donde otro mundo es posible o, al menos, la manera de percibirlo y relacionarnos con él. LEIB es un conjuro para que todas las personas que han sido desaparecidas regresen a casa.

Palabras-clave: conjuro, cuerpo, danza, personas desaparecidas, susurros.


[en] Leib

Abstract


LEIB it is an investigation that places the body as the first territory of sensitive thought and sensitive encounter with the other, with the world. It unfolds on a map that inhabits four questions: what can a body do?; what does a body desire?; what can a body withstand? what does a body forget? These questions weave between the abstraction of Spinoza and Nietzsche and the tangible dimension related to the knowledge cultivated by members of collectives of searchers of missing persons in Mexico, a knowledge that dissolves the borders between empirical, mystical and metaphysical experience and science; between intuition and technique, between presentiment and knowledge. LEIB is a CONJURO that finds in artistic practice the ideal territory for growth, it tries to summon polyvocal and collective corporealities that whisper with the wind, with dreams, with the night, with trees and flowers, with the sun; it finds in dance the vital place where another world is possible or, at least, the way to perceive it and relate to it. LEIB is an incantation for all the people who have disappeared to return home.

Keywords: incantation, body, dance, missing people, whispers.


 

*Para acceder, es necesario leer con todo el cuerpo; es necesario convocar en silencio; escuchar cada palabra, soltar nuestro cuerpo al viento; es necesario convocar el susurro, entre cada letra, entre cada cuerpo.


-¿Podrías susurrar con nosotras?

-Necesitamos que susurres con nosotras.

-Puedes tomar momentos de silencio y después continuar.

-Necesitamos que susurres con nosotras-


es es es esh

esh esht esh esh

ess ess esh esh

esh esh esh esh

esh (astik) esh esh esh eshr eshr

ik eshr eshr eshr

eshr eshrun eshrun run

run run runa ao ao ao ao ao ao ao

ao ao ao au au au au auh auh auh aux aux aux aux aush

aush aush aush aush aush ssssssssssssss ssssssssssssss shshshshshshsh

shshshshshshsh uh kl kl kl kl klk klk rk rk rk rikíu rikíu krk r rsu r rsu rsu rsu rsu tum rsu

rsuúuu-sh shúa shúa shúam shúa shúa shúam-fra fra fra fratr-fra fra ftat

ftat ftat ftat ftat-ul ulm ulm ulm ia ia ia ia ia-ex tla tla tla

aruma aruma aruma xic xic xic xic xic tlal tlal tlal tlal tlum

tlum arúa arúa arúa arúa sua sua

sua sua sua alm alm alm alm ver ver

ver ver ver xoc xoc xoc tum as

hash as hash as hash as

hash prim jac prim jac

prim jac tum flau flau

flau floust floust flousht

shtak sktak-nang

nang nangoarb

nangoarb waaadí

waadí waadí sum

sum shum shum

shm shm

shm áb-rasu

áb-rasu shum.


“¿Qué pretende la poesía?”, pregunta la poeta Mirtha Luz; en la presentación de su último libro respondió: “Reconstruir lo destruido y revivir a los muertos (llámese persona, animal o vegetal). Intervenir el presente con una acción…” (Pérez Robledo, 2021)² con una palabra, con un susurro, con un cuerpo, con un baile y así, hacer emerger algo que no estaba a la vista, algo real de ese mundo sensible en el que estamos inmersos, un bloque de cemento, un montón de tierra, una semilla, el canto de mi abuela, la voz de mi hermana, los muertos de alguien más, un bloque de sensaciones, un mensaje, los restos de una batalla perdida, una bolsa de plástico negra con restos humanos, un tesoro.

“Convertir el cuerpo en una fuerza que no se reduzca al organismo” como dice Spinoza, “convertir el pensamiento que no se reduzca a la conciencia” (Spinoza, 1987). El cuerpo en LEIB es concebido como el primer territorio de pensamiento sensible y el primer territorio de encuentro sensible. Escribo esto muchas veces dentro de este texto, porque todos los días y a todas horas mi cuerpo me lo está diciendo. En realidad sería necesario, a decir de Sábato, “inventar un arte que mezclara las ideas puras con el baile, los alaridos con la geometría. Algo que se realizase en un recinto hermético y sagrado, un ritual en que los gestos estuvieran unidos al más puro pensamiento y un discurso filosófico a las danzas de los guerreros zulúes” (Sábato, 2017). De esto trata LEIB, de inventar algo que mezcle todo, o más bien reinventar al cuerpo, o más bien redescubrirlo como ese primer territorio donde podamos tener acceso a todo eso sensible que está en el mundo, todo, y que no lo vemos, no lo sentimos y no lo percibimos porque no nos movemos, porque no susurramos, porque no soñamos, porque no bailamos, porque lo hemos olvidado.

LEIB comenzó como un proyecto de investigación artística gestándose desde el año 2019. En el año 2021 sucedieron acontecimientos en México que hicieron evidente lo importante del periodismo de algunas compañeras admirables que acompañan a colectivos de buscadores de personas desaparecidas en México. A través de las periodistas Paula Mónaco Felipe y Wendy Selene Pérez entrevisté y conocí la práctica de buscadores y desenterradores en Veracruz; Estos buscadores y desenterradores son jornaleros forenses, “un nuevo oficio que ha aparecido en los últimos años en México”, han desarrollado capacidades sensibles muy específicas. Uno de ellos es Gonzalo Gómez García y su labor está relacionada con una práctica que existe también en mi familia desde generaciones, la de hablar con los muertos en los sueños, con el viento, con la lluvia y el sol, con la tierra y las flores. Estas personas hablan con los muertos en los sueños como mi abuela Simona, hablan con el viento como mi madre Mirtha Luz, hablan con los árboles y el sol como mi abuela Xóchitl. Estos cuerpos “diluyen las fronteras entre la experiencia empírica, mística y metafísica de un campesino y la ciencia de una académica; entre la intuición de una madre y la técnica de un perito” (Rea, 2021).



LEIB es un CONJURO que encuentra en la práctica artística el territorio idóneo para cultivarse, bailando encontramos corporalidades polívocas y colectivas que susurran con lo otro, con eso otro que habita entre nosotros, una sensibilidad que el mundo contiene y nos otorga si la buscamos, si insistimos, un algo entre, un campo sensible entre la tierra y mis manos, entre mis huesos y el polvo, entre nuestros cuerpos y sus sombras, entre la tierra y el sol, entre los que fueron y los que serán, entre el espacio y el movimiento, entre la quietud y la velocidad, entre el amanecer y la noche, entre las muchas ehhhhh y los muchos shhhhhhhh.

Durante el año 2021 residí fuera de México; la distancia me permitió mirar de una manera diferente y con mucha más intensidad la violencia sistemática que sucede en México.

LEIB es cuerpo en alemán antiguo. Esta palabra la encontré en La gaya ciencia de F. Nietzsche hace muchos años, esta palabra encendió mi cuerpo, esta palabra se volvió un faro. Considero fundamental acudir a la ciencia de la felicidad en un momento en el que lo cotidiano en México son las desapariciones forzadas, el destrozo de cuerpos y el aparecimiento de cientos de fosas clandestinas por todo el país.

LEIB es un puente que dispone al cuerpo como un territorio de transformación, de devenir Nahual, donde otra forma de relacionarnos con el mundo es posible. Encontramos en la danza ese devenir silencioso e invisible, ese espacio vital donde lo imposible se diluye, donde una flor amarilla o un colibrí son más que una flor amarilla y más que un colibrí, donde el movimiento es más que movimiento y menos que eso: donde bailar es un portal, un puente, un conjuro. LEIB es un conjuro para que todas las personas que han sido desaparecidas regresen a casa. Este conjuro se articula también desde la poesía que mi madre susurra al viento en las montañas del sur de México.

LEIB se despliega sobre un mapa que habita cuatro preguntas: ¿qué puede un cuerpo?, ¿qué desea un cuerpo?, ¿qué resiste un cuerpo?, ¿qué olvida un cuerpo?


¿Qué puede un cuerpo?

“Yo fui todos los muertos:

los muertos de los pájaros que cantan

y están silenciosos,

los muertos de los más bellos animales

de tierra y agua,

los muertos de todos los hombres,

buenos y malos.

Y estuve allí,

en el pasado

sin canción.

Sin una sonrisa

ni un anhelo.

Tu afecto

hizo que me vieras de noche

en tu sueño

Y desperté

contigo.”


Ahmad Shamlou



Esto no solo es un performance. Es una investigación que entrelaza en lo abstracto a Spinoza y Nietzsche y en lo concreto a la práctica de personas integrantes de colectivos de buscadores de personas desaparecidas en México. LEIB es un espacio semipastoso, o más bien hierboso, arbolado y desértico, también es boscoso y selvático, simultáneo pues, heterotópico: Dispone al cuerpo como territorio de pensamiento y encuentro sensible con lo otro, con el entre. “El otro es el infierno” dice Sartre, tal vez por eso en México se rompen y se desaparecen a tantos cuerpos tratando de romper y poner a lo lejos al infierno, al otro.

Esto no solo es un performance. LEIB es un conjuro.

¿Qué lugar ocupa nuestro cuerpo dentro del mundo capital integrado?, ¿cuál es el peso de un cuerpo?, ¿cuál es el peso de un ausencia?,¿cómo nos relacionamos con los otros cuerpos?, ¿cómo nos relacionamos con el peso de una ausencia?, ¿cómo se relacionan los cuerpos, el peso de los cuerpos y las ausencias de algunos cuerpos con el mundo capital integrado?, ¿cómo se orienta una vida con el peso de una ausencia?, ¿quiénes descubren los canales correctos para encontrar a los cuerpos faltantes?

LEIB habla de los cuerpos que pueden, pueden con estas preguntas y pueden con lo que el mundo capital integrado no puede. Estos cuerpos leen la tierra, hablan con los muertos en los sueños, se conectan con el sol, con el viento, con los árboles; encuentran canales para que los muertos les digan dónde están yaciendo. Sueñan, estos cuerpos sueñan. Estos cuerpos soportan el peso de la ausencia que cargan otros cuerpos, estos cuerpos pueden con lo que el mundo capital integrado no puede: Hacer aparecer un cuerpo que ha dejado de serlo, hacer aparecer un cuerpo desde la carne olvidada, hacer aparecer un cuerpo en el desierto, o en la sierra o a lado de una carretera, hacer aparecer un cuerpo desde los huesos, hacer aparecer un cuerpo desde la nada.



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¿Qué desea un cuerpo?

“si arde, es que es verdadera”

-(wenn es aufbrennt ist es echt)-


Rainer Maria Rilke


Esta pregunta es nuestro conjuro. Desde la práctica artística intentamos encontrar los canales para comunicarnos desde nuestra materia sensible con otros cuerpos. Intentamos abrir umbrales con el compromiso de abrir espacios para, sobre y desde el cuerpo. Nuestro conjuro está dirigido a que todas las personas que están desaparecidas regresen a sus casas. No estamos siendo ingenuos. Nací en Chiapas, el sur de México, el EZLN dice que es el lugar en donde otros mundos están siendo posibles; estas palabras yo las leo desde mis manos que son las manos de mi madre; desde las manos de mi madre que son las manos de mi abuela; desde las manos de mi abuela que son las manos de su madre. Mi madre se comunica desde la tierra con mi hermana, mi bisabuela vive en las manos de mi madre, mi abuela vive en la tierra y canta-susurra a través de mi madre. Los conocimientos del mundo occidental impiden que accedamos al conocimiento que la materia sensible del mundo nos otorga. No quiero hablar de conocimientos y saberes ancestrales, aunque desde ese lugar sea más fácil intentar explicarme. Mi madre susurra, escribe poemas, le canta al viento para entablar comunicación con mi hermana que fue asesinada en la Ciudad de México por motivo de su práctica activista de defensa de derechos humanos, yo lo hago bailando. Esto podrá sonar ingenuo pero pienso que no nombrar estos saberes hace que se queden sin ocupar los lugares importantes que necesitan habitar. ¿Cuáles son éstos? Todos los lugares sensibles del mundo: una pared, una calle, un foro, un teatro, un jardín, un solar, una playa, una montaña, una mesa, un libro, un práctica, una tortilla, un canto, un pan, una conversación.

Considero que la pregunta ¿qué desea un cuerpo? intenta tocar, encontrar y vincularse desde otros saberes desde lo que el cuerpo es: carne. La carne es un pensador de los márgenes. Desde lo sensible y desde lo sensorial traspasa cualquier estructura que impulsa a normativizar el cuerpo. El cuerpo es carne, más allá de cualquier contexto es carne. La carne es textual, no siempre texto pero siempre textual (tal vez eso es lo que estamos intentando diluir). Esta pregunta es un llamado a bienvenir lo anónimo, lo íntimo, lo invisible y lo silencioso que habita entre nosotros; el sur que habita en nosotros, ese cuerpo faltante. Esta pregunta es una práctica de escucha, susurro e implicación; plantea al cuerpo como primer territorio de pensamiento y encuentro sensible. El objetivo de esta pregunta es disolver la idea del cuerpo occidental para convocar otros cuerpos: un archivo de conocimientos con una atención periferica, sensible, abierta, múltiple. Esta pregunta insiste en la vida, en el cuidado, en la relación, en el tacto, en la escucha, en el placer, en la ternura, en el viento. Esta pregunta convoca el devenir de nuestro Nahual, un cuerpo que observe lo que pasa en el mundo más allá de lo humano, un cuerpo rizoma, un cuerpo que abra umbrales, que canta, que florece, que se hace polvo.


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¿Qué resiste un cuerpo?

“déjame a merced del viento

a campo libre

para llevarme el último resplandor

de las estrellas.”


Mirtha Luz Pérez Robledo


Una persona traslada de manera continua bolsas negras de plástico llenas de aire. Una montaña de bolsas negras de plástico aparece en el espacio, la montaña se hace cada vez más grande pero al mismo tiempo también nos vamos acostumbrando a verla. Después de un tiempo esto ya no implica mayor atracción para la mirada.

El 29 de marzo del año 2021, la Fiscalía del municipio de Las Choapas, Veracruz entregó a una mujer los restos de su hermano en una bolsa de plástico negra, había desaparecido once meses antes y fue encontrado a orillas del río Tonalá, a la fiscalía <se le hizo fácil> ponerlo en una bolsa de plástico negra para basura y entregarlo así a los familiares. Estas noticias, estas imágenes, esta estética es “común” en México.

Compartiré las siguientes preguntas:

¿Crees que podrías cargar con una bolsa/un peso así durante un año?

¿Cuál es el tiempo que se cultiva con una acción continua?

¿Qué lugares se abren en el cuerpo con el peso de otro cuerpo sobre de ti?

¿Cuáles son las profundidades de la huellas cuando tienes un peso extra encima? ¿Cuál es el peso de un cuerpo?

¿Qué hay dentro de la bolsa?

¿Qué pasa con un cuerpo que lleva el peso de otro cuerpo?

¿Cuál es el peso de una ausencia?

¿Qué tiempo se cultiva en el mundo capital integrado, que tiempo cultivar desde la ficción?

¿Qué implicaciones políticas se hallan en el silencio, en la calma, en la repetición?

¿Cómo disolver la idea de la bolsa?

¿Cómo sostener a otro cuerpo?

¿Cómo sostener una ausencia?

¿Cuál es el desgaste material al momento de cargar a otro cuerpo que carga una ausencia?

¿Qué tensa?

¿La forma ya es lo decible?

¿Qué decisiones se toman al momento de sostener un cuerpo?

¿Cuál es el peso de los cuerpos?

¿Es lo mismo objeto y cuerpo?

¿Este objeto siente?

¿Cómo suena este objeto?

¿Cómo suena esta ausencia?

¿Cuál es el ritmo que necesitamos cultivar?

¿El cuerpo es el tema absoluto?

¿Qué estrategias son necesarias para aparecer y señalar el peso de los cuerpos, qué estrategias son necesarias para aparecer y señalar el peso de las ausencias?

¿Dónde están?

Trasladar esta bolsa de plástico desde la bodega hasta el escenario tarda una media de treinta segundos, el 30 de Agosto se conmemoró el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. En México al día de hoy, hay más de 90.000 personas desaparecidas. Sí quisiésemos representar a estas 90.000 personas desaparecidas en México y aparecidas en una bolsa negra de plástico en alguna fosa clandestina de las más de 4.000 que han sido descubiertas a la fecha, esta acción que mostramos ahora, tendríamos que hacerlo de manera continua durante treinta y un días y seis horas.

Este espacio no se está llenando, porque desaparecen más personas de las que aparecen en las fosas clandestinas.

Sísifo (griego antiguo Σίσυφος, latinizado Sísifo) es una figura de la mitología griega. Es hijo de Aiolos y rey en Corinto. Sísifo se distinguió por su gran sabiduría y contribuyó en gran medida al engrandecimiento de Corinto. Sísifo fue un “hombre sacrílego“ que despreció a personas y a dioses, consiguió varias veces engañar a la muerte y bloquear el paso al Hades atando al dios de la muerte Tánatos. Tras su liberación, Sísifo fue encarcelado y ya muerto consiguió volver a la vida ordenando a su esposa, la pléyade Mérope, que no lo enterrase y que no ofreciese ningún sacrificio por él. Para solucionar esta molestia, Tánatos lo libera a la vida una vez más, permitiendo a Sísifo escapar de la muerte. Finalmente, Hermes le obliga a ir al inframundo, donde su castigo es hacer rodar una roca por una montaña durante toda la eternidad.

¿Cuánto tiempo es toda eternidad?

¿A qué le prestamos atención?

¿Y si en lugar de rodar una roca, Sísifo trasladara una bolsa negra de plástico? ¿qué sentirá Sísifo?

¿Qué hay dentro de la bolsa negra de plástico?

¿Qué sentirá aquello que está dentro de la bolsa negra de plástico?

¿En qué momento nos acostumbramos a ver esta montaña? ¿Cómo imaginar otro mundo? ¿Qué resiste un cuerpo?



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¿Qué olvida un cuerpo?


“Soñé que era una piedra

y me quedé inmóvil…”


Hemos olvidado la sensibilidad de las cosas, hemos olvidado las formas a las que podemos acudir cuando necesitamos algo, hemos olvidado las puertas, las ventanas, los silbidos, los susurros, los accesos, los ritmos, los puentes para encontrarnos con lo otro, para hablar con lo otro. ¿Cuál es la forma de una mesa sin principio ni fin?, ¿qué necesitamos para acceder a lo sensible del mundo?, ¿qué formas nos están diciendo cómo habitar, cómo movernos, cómo continuar, cómo resistir, como desistir, cómo cuidar, cómo construir, como proteger, cómo invocar, cómo convocar?

Desde el año 2007 he venido jugando un espacio que nombré EL CUERPO VACÍO, un territorio de exploración desde el cuerpo donde pensar deviene de la relación del cuerpo accionando de manera específica con la gravedad, cayendo. Este espacio permitió que encontrara sensaciones nuevas, continuar una espiral hasta no poder más, caer y hacer de esa caída un trazo largo como una tarde, dejar que mi cuerpo decidiera que mi cabeza era una piedra que pesaba y rebotaba, dejar que mi cuerpo decidiera ser multitudes, dejar que mi cuerpo decidiera entrar en círculos, en círculos, dejar que mi cuerpo decidiera ser círculo y espiralear, dejar que mi cuerpo decidiera ser un twister, dejar que mi cuerpo decidiera ser un volcán. Toda la humanidad reside en mi cuerpo, pero mi cuerpo no es la idea de la humanidad, mi cuerpo no es la humanidad disciplinada, es un territorio diáfano que descubrir cada día. Durante este tiempo he estado obsesionado con el círculo, con los círculos, con circular, con ser parte de un círculo, sin comienzo sin final, cayendo, haciendo que esa caída resista a ser cada vez más extensa, ese espacio ha permitido encontrar otros cuerpos en mí, encontrar otra forma de relacionarme con los otros cuerpos, con el suelo, con las paredes, con el espacio, con la gravedad, con el viento, con los quicios. Por mi cuerpo circula toda la humanidad. ¿Cómo dejar que la humanidad de mi cuerpo circule visiblemente para todos? En el libro “La senda del corazón” de Pedro Favaron encontré lo siguiente: “todo lo que hace un indio, lo hace en un círculo, y es así porque el Poder del Universo actúa siempre mediante círculos, y todas las cosas tienden a ser redondas. En los días de antaño, cuando éramos un pueblo fuerte y feliz, recibíamos todo nuestro poder del círculo sagrado de la nación, y mientras el círculo permanecía entero, el pueblo florecía. El árbol florido era el centro vivo del círculo, y el círculo de las cuatro direcciones lo nutría. El este daba la paz y el sur el calor, el oeste la lluvia, y el norte, con su viento frío y potente, daba la fuerza y la resistencia… Todo lo que hace el Poder del Universo lo hace en forma de círculo. El cielo es circular, y he oído decir que la tierra es redonda como una bola, y también las estrellas son redondas. El viento, en su fuerza máxima, forma un remolino. Los pájaros hacen sus nidos en forma de círculo, pues tienen la misma religión que nosotros… Nuestras carpas eran circulares como los nidos de los pájaros y están dispuestas siempre en círculo: el centro de la nación, un nido hecho de muchos nidos, en el que el Gran Espíritu quería que cobijáramos a nuestros hijos.” (Favaron, 2020)

No quiero hablar de lo ancestral de mi cuerpo, quiero descubrir la sensibilidad que mi cuerpo es: un círculo. Quiero que las puertas que mi cuerpo abre duren más, quiero ampliar los instantes: mimetizarme, rimar con el viento, hacerme viento, caminar, saber dar los pasos, dejar que la tierra me diga donde pisar, ser paisaje, ser sombra, saber cuándo ser sombra, sonar con el pasto, con los árboles, con el sonido del viento, devenir en silencio y aparecer, ser volcán. Ruedo, caigo, me elevo, sueno, circulo, soy círculo con mi cuerpo. Circulo todo el tiempo, a través de mi cuerpo, circulo todo el tiempo. Yo soy mi cuerpo, mi cuerpo soy yo. Una vez soñé que era una piedra y me quedé inmóvil, ese día conocí el movimiento, ese día me reconocí cuerpo.

No quiero hablar de lo ancestral, lo que quiero es recuperar ese círculo sensible que las estructuras de educación occidentales han hecho que olvidemos de nuestros cuerpos, lo que quiero es hacer circular lo sensible de nuestros cuerpos.

¿Cuánto peso pesa un cuerpo?; ¿cuántos cuerpos son un cuerpo?; ¿qué olvida un cuerpo? Estas preguntas suceden desde un pequeño círculo que habito, a veces otros vienen para ser parte de él, otra veces alguien del otro lado del Atlántico deviene aquí, a veces llega mi abuela y otras veces llega mi hermana.

A nivel formal esta pregunta pretende invocar un espacio sin principio ni fin, un círculo entre… ¿entre los vivos y los muertos?, ¿entre dimensiones?, entre campos de razones y sensaciones, un círculo entre para habitar hasta que lo olvidado cambie, hasta que lo olvidado revolucione, hasta que en la oscuridad se disuelva, hasta que el olvido recuerde.

¿Qué olvida un cuerpo?, es una pregunta que pretende redistribuir sensiblemente este conjuro. ¿A cuántos cuerpos hemos olvidado?, ¿Porqué los hemos olvidado?




Link con video, imágenes, textos referencias del proyecto:

https://padlet.com/shantivera/ am3k8cnyonqifaen

(Todos los videos tienen la contraseña: 4x4)


 

Referencias:

Pérez Robledo, M.L. (2021). El viento del Boulevard (Discurso presentación). Editorial Ultramarina.

Spinoza, B. (1987). Ética. Alianza.

Sábato, E. (2017). Abaddón el exterminador. Editorial Austral.

Rea, D. (29 de agosto, 2021). Desaparecido es un lugar. Pie de Página.

https://piedepagina.mx/desaparecido-es-un-lugar/.

Favaron, P. (2020). La senda del corazón. Editorial Heredad.

1. Investigador independiente, artista, shantivera4@gmail.com, http://www.cuatroxcuatro.org

2. En este texto se practica un modo de escritura procesual en el que la formalización de las referencias se plantea de modo abierto. De ahí que no se marquen las páginas concretas de las citas.

3. En septiembre del año 2021, expusimos los avances de esta pregunta de manera pública en la Sala Protocolo del Museo Reina Sofía. En el video se puede observar la realización de una lectura en voz alta de un texto que está nutrido por relatos de rastreadores y desenterradores forenses, por crónicas periodísticas, por descripciones de imágenes y por presentimientos a manera de preguntas. En esta presentación participaron Renée de Pedro, Melissa Herrada y Shantí Vera, acompañados de la inteligencia y sensibilidad de Doña Rosa de San Fernando, de Gonzalo Gómez García, de Carla Ríos, integrante de la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta; de Paula Mónaco Felipe, Wendy Selene Pérez y Daniela Rea, además de Sabine Chwalisz, Mirtha Luz Pérez Robledo y de Oscar Chavez.

4. En los videos se puede observar dos aperturas del proceso, la primera fue realizada en colectivo en la Sala Protocolo Nouvel en el Museo Reina Sofía en el contexto de la apertura de procesos del Master en Práctica Escénica y Cultura Visual (UCLM-MNCARS) en septiembre de 2021 (participaron Renée de Pedro, Gabriela Bondone, Josefina Gorostiza, Melissa Herrada y Shantí Vera). La segunda fue realizada en el contexto de la apertura de procesos de la Residencia CASA Creates de CASA Festival en septiembre de 2021 en el Streatham Space Project en la ciudad de Londres (participaron Melissa Herrada y Shantí Vera). En ambos videos hay un intento de conjurar: en el primero se intenta desarrollar desde un lugar más espacial o territorial y en el segundo más desde corporalidades que se encuentran, se comprometen, se disputan y se diluyen en sí mismas.

5. En el video se puede observar un ejercicio sobre esta pregunta, es una acción que se repite de manera constante. Este video se realizó en el marco de la apertura de procesos del Master en Práctica Escénica y Cultura Visual (UCLM-MNCARS) en el Teatro Pradillo en Madrid en septiembre de 2021, participaron Renée de Pedro, Josefina Gorostiza, Gabriela Bondone, Melissa Herrada, Sabine Chwalisz y Shantí Vera.































Fig. 2. LEIB ¿qué desea un cuerpo? 2021



Fig. 3. LEIB_ ¿Qué desea un cuerpo? CASA Festival_ 2021 _Fotografía: Ana Blumenkron



Fig. 4. LEIB_¿Qué puede un cuerpo?_Fotografía: Nano Bunster / 2021_MNCARS



Fig. 5.LEIB_¿Qué puede un cuerpo?_Fotografía: Nano Bunster / 2021_MCARS