MANIFIESTO DE LO IMPOSIBLE Y

LA RESPONSABILIDAD DEL ARTE

Recibido: 29/10/2021 - Aceptado: 15/3/2022


Paloma Bianchi¹


Artista de danza, investigadora y curadora. Graduada en comunicación en las artes del cuerpo (PUC-SP) y Doctora en Teatro (UDESC). Como artista actúa en el Colectivo Mapas e Hipertextos desde 2013, en el Projeto corpo, tempo y movimento desde 2014. Durante los últimos años viene desarrollando solos escénicos en la intersección entre danza, arte de acción y artes visuales. Se interesa en las alianzas de humanos y no-humanos.


Resumen


Si los manifiestos son declaraciones públicas con motivos políticos, este manifiesto comprende la política como una fuerza que incita a transformar el mundo. Si los manifiestos son anhelos que se organizan a partir de situaciones concretas, este manifiesto parte del contexto para excederlo. Si los manifiestos tienen la intención de traer otras realidades a la existencia, ese manifiesto es como un acto mágico que invoca la imaginación para hechizar la realidad. Si los manifiestos artísticos son formas de hacer evidente que el arte también es un instrumento político, este manifiesto anuncia que este hecho debe ser movilizado en todo acto artístico. Este manifiesto afirma que no hay batalla política sin la movilización de emociones e imaginaciones. Afirma que el arte debe asumir su responsabilidad en la transformación radical del mundo. Este manifiesto es, ante todo, una invitación a comprender la ficción como estrategia política que potencia la vida y los encuentros.

Palabras-clave: imposible, arte, manifiesto, decolonialidad, micropolítica


[en] Manifesto of impossibity and the responsibility of art


Abstract


If manifestos are public statements with political motives, this manifesto understands politics as a force that urges for the transformation of the world. If manifestos are yearnings that arise from concrete situations, this manifesto arises from the context to exceed it. If manifestos are intended to bring other realities into existence, this manifesto is as a magical act that invokes the imagination to enchant reality. If art manifestos are ways of making clear that art is also a political instrument, this manifesto announces that this fact must be mobilized in every artistic act. This manifesto affirms that there is no political battle without the mobilization of emotions and imaginations. It affirms that art must take responsibility in the radical transformation of the world. This manifesto is, above all, an invitation to understand fiction as a political strategy that empowers life and encounters.

Keywords: impossible, art, manifesto, decoloniality, micropolitics

 


Paul B. Preciado (2014) dijo: “El cambio necesario es tan profundo que nos decimos que es imposible. Tan profundo que nos decimos que es inimaginable. Pero lo imposible está por venir. Y lo inimaginable es merecido.”

Lo imposible no es una utopía, porque, como dice Marilena Chauí (2008), la utopía es una noción occidental y blanca de una sociedad perfecta y feliz, en una ciudad ideal.

Lo imposible tampoco se aproxima de las lógicas de la salvación, la redención o el mérito. Ni se trata de milagros o de recompensas, quizá sea incluso lo contrario, ya que la activación de lo imposible es inmanente a la propia situación.

Lo imposible tampoco se vincula a la idea de fantasía sin ninguna relación con cuestiones sociales, políticas, culturales y ecológicas. En un mundo marcado por la democracia parcial, por el etnocidio, el ecocidio, la expropiación, la explotación de los humanos, otros-que-humanos, inhumanos, más-que-humanos (los existentes considerados como recursos, mercancías, productos), las acciones imposibles deben implicarse en la superación de las desigualdades, de las injusticias y de las asimetrías. Esto quiere decir que lo imposible está anclado en los problemas de vivir y morir juntas en un planeta devastado.

Lo imposible no está cerrado, ni predeterminado. No es genérico, es concreto. No es aplicable a todas las situaciones, es específico de un contexto, ya que depende de las relaciones que se establecen, así como de las percepciones y de los puntos que se circunscriben en él.

Lo imposible, dice Vladimir Safatle (2016) es un régimen de existencia que no se materializa en una determinada situación, pero que no deja de producir efectos, como cualquier otra cosa existente. Lo imposible es fuerza que mueve a la variación de los posibles. Es la apuesta por lo desmedido y por lo improbable, cambia los propios parámetros de lo posible.

Safatle (2017) recuerda que la fuerza concreta de la política solo volverá a nuestras vidas si somos capaces de percibir la presión de otros modos de existencia. La política es, sobre todo, la creencia improbable de que podemos ser otras, otres y otros, de que podemos vivir de otra manera.

Suely Rolnik (2018) insiste en que no hay transformación macropolítica sin transformación micropolítica. Esto es, que no hay lucha política sin la movilización de pasiones. Es necesario enfrentarse a los abusos de la vida en nuestros cuerpos, percepciones, imaginaciones y emociones.

¿Y no serían los cuerpos, las percepciones, las imaginaciones y las emociones el propio campo de incidencia del arte? Así la cuestión vuelve a qué cuerpos, percepciones, imaginaciones y emociones moviliza el arte, y a cómo los moviliza.

Más que cualquier otra área de conocimiento, el arte dispone de elementos para movilizar mundos que (todavía) no existen. Tania Bruguera (2012) dice que las artistas evocan una meta-realidad, un futuro potencial para ser experimentado aquí y ahora. En el arte, lo imposible se actualiza en acto, lo impensable recobra materialidad, lo inimaginable toma forma. Sus artificios, materiales y materias (perceptivas, sensoriales, visuales, discursivas) exceden la objetividad, la racionalidad, la moralidad y la lógica.

Un arte que anhela lo imposible, comprometido con transformaciones de realidades sociales, políticas, culturales y ecológicas debe asumir su responsabilidad por vivir y morir en un planeta devastado.



Fig. 1. Hedra Rockenbach y Paloma Bianchi, Capturas del vídeo Ocupação mágica de Diana Gilardenghi, 2022.




Fig. 2. Hedra Rockenbach y Paloma Bianchi, Capturas del vídeo Ocupação mágica de Diana Gilardenghi, 2022.


El arte que anhela lo imposible, comprometido con la transformación de las realidades sociales, políticas, culturales y ecológicas, no tiene un pacto inviolable con esa misma realidad. Actúa en la construcción de un espacio-tiempo singular que suspende temporalmente el estatuto de lo que se considera posible en un determinado contexto y revela que lo que vivimos es apenas un posible entre tantos otros.

Este arte que anhela lo imposible exige el tránsito entre arte y vida, entre ficción y realidad.

Este arte que anhela lo imposible debe estar implicado con diferentes lógicas de conocimiento. El arte que anhela lo imposible es contra-colonial.

Este arte que anhela lo imposible debe respetar y considerar todos los existentes humanos, otros-que-humanos, inhumanos, más-que humanos. El arte debe crear vínculos de cooperación y alianzas afectivas entre todos los existentes implicados en el proceso artístico.

Este arte que anhela lo imposible debe producir desvíos, disonancias, diferencias en los posibles de los contextos en los que opera.

Este arte que anhela lo imposible no solo tiene el derecho a disentir, sino que tiene el deber de hacerlo, como dice Tania Bruguera (2012). Las artistas tienen el derecho a disentir sobre aspectos afectivos, morales, filosóficos, culturales, económicos y políticos. Las artistas tienen el derecho a disentir del poder y del statu quo.

Este arte que anhela lo imposible actúa en la micropolítica, esfera distinta a la de las acciones macropolíticas, como las de la política representativa o la de los movimientos sociales. La esfera micropolítica no es ni mejor ni peor, ni más ni menos efectiva.

Este arte que anhela lo imposible no debe nunca olvidar que la imaginación, la emoción y la percepción son agentes políticos de transformación del mundo. Un arte que anhela lo imposible debe tratar insistentemente de producir otras actualizaciones en los imaginarios y en las percepciones de quienes comparten la experiencia artística.

Este arte que anhela lo imposible debe producir un campo de implicación que impulse a las personas que comparten la obra artística a tomar posición y a responsabilizarse de lo que ocurre.

Una artista que anhela lo imposible tiene que abrir un hueco, encontrar una brecha para intentar hacer posible lo imposible, para el ejercicio de transformación, incluso aunque sea mínima, incluso aunque no sea.

Una artista que anhela lo imposible debe seguir intentándolo, sin desilusionarse en caso de que no suceda nada, porque la responsabilidad de quien hace arte no es la de garantizar un acontecimiento, ni la de controlar los efectos de su trabajo, sino la de seguir intentando producir un campo de afección en el que lo imposible pueda emerger.

Para terminar, no podemos olvidar que intentar hacer posible lo imposible no se limita al universo del arte. Es una tarea que atraviesa la vida cuando las urgencias de cambio se imponen y exigen movimiento.

Si en el arte movilizar los imposibles significa crear un campo de compromiso y corresponsabilidad, en la vida movilizar lo imposible no es diferente. Hay que reconocer la interdependencia y la reciprocidad como las condiciones mismas de la vida, ya sea humana, no humana, más que humana, y actuar sobre la base de esas condiciones. Como dice Donna Haraway (2016) el único modo de vivir y morir en el antropoceno/capitaloceno es generando parentesco, creando lazos de obligación, de placer y de responsabilidad mutua y duradera. O como dice Ailton Krenak (2016), formando alianzas afectivas.

Quien sabe si los imposibles se pueden percibir como ya-no-tan-imposibles.



 

Referencias:

Bruguera, T. (2012). Manifiesto sobre los derechos del artista. Tania Bruguera web site. https://bit.ly/3BOw3Kd

Chauí, M. (2008). Notas sobre Utopia. Ciência e Cultura, 60 (1), 7-12. https://bit.ly/30nTood

Haraway, D. (2016). Staying with the Trouble: Making Kin in the Chthulucene. Duke University Press.

Krenak, A., Cesarino, P. (2016). As alianças afetivas - Entrevista com Aílton Krenak por Pedro Cesarino. Incerteza viva - Dias de estudo. Fundação Bienal de São Paulo, 169-189.

Preciado, P. (2014). El feminismo no es un humanismo. El estado mental 5 (noviembre). https://elestadomental.com/revistas/num5/el-feminismo-no-es-un-humanismo

Rolnik, S. (2018). Esferas da insurreição. N-1

Safatle, V. (2016). O circuito dos afetos: Corpos políticos, desamparo e o fim do indivíduo. Autêntica.

Safatle, V. (2017). Só mais um esforço. Três Estrelas.