NUEVAS FORMAS

DE HABITABILIDAD Y RELACIÓN CON EL

MUNDO: GORDON

MATTA-CLARK Y

TOMÁS SARACENO ​

_ Miguel Ángel Rego

 

 

Referencias

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BIO

Miguel Ángel Rego

Artista e investigador. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Estudió un Máster en Arte y Praxis en el Dutch Art Institute en Holanda. Doctorando en la Facultad de Bellas Artes (UCM) y contratado FPU en el Departamento de Ciencia Tecnología y Sociedad del Instituto de Filosofía del CSIC. Como investigador ha publicado textos en Barahúnda, Revista de Arte y Pensamiento; Tórax, Revista de investigación de Arte y Diseño de Perú; Open Platform for Art, Culture & The Public Domain de Holanda y en el libro Universidad Sin Créditos. Haceres y Artes: Un Manual (Blasco, S., Insúa, L. y Simón, A. [Eds.])

Ha expuesto de forma individual en el Laboratorio 987 del MUSAC de León, en Galería Cero de Madrid y de forma colectiva en el MUSAC, IMPAKT en Utrecht, The Arts Center Diorama y The Bargehouse en Londres, XIX Bienal de Cerveira en Portugal, Goethe Institut en Pekín, The Showroom en Holanda, Charim Gallery en Viena, LABoral en Gijón, Fabra i Coats en Barcelona, Casa Velázquez en Madrid y Sazmanab de Teherán, entre otras.

 

Parte de este artículo fue presentado en el Seminario Gordon Matta-Clark: un significante, celebrado en el CENDEAC en Murcia y organizado por Brumaria y el CENDEAC el 18 y 19 de octubre de 2018. Su autoría en este artículo es posible gracias a un contrato FPU (2015/03491) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y el proyecto (FFI 2016-76364) del Ministerio de Economía y Competitividad.

 

RESUMEN/ABSTRACT

1. Gordon Matta-Clark: Sky Hook (Study for a Balloon Building)

      Gordon Matta-Clark (Nueva York, 1943 - Nueva York, 1978) desarrolló, a lo largo de su carrera, numerosas intervenciones en edificios que iban desde los cortes en sus fachadas, hasta la reorganización urbana del espacio. Antes de morir, proyectó nuevos planteamientos artísticos que rompían la línea de sus trabajos anteriores: la construcción de emplazamientos arquitectónicos suspendidos en el aire.

      Los años finales de la década de los sesenta y los setenta se caracterizaron por la preocupación de romper con las estructuras sociales y culturales establecidas (Foster [Eds], 2006). Destacaron artistas como Marcel Broodthaers, quien cuestionó los marcos institucionales; o como Daniel Buren que, con su obra Within and Beyond the Frame (1973), escapó de los límites expositivos del cubo blanco (Foster et al., 2006, p. 42). El barrio utópico moderno también se convirtió en terreno de disputa.

      En sus primeros trabajos, Matta-Clark incidió en los espacios cotidianos: los entornos habitados. No dudó en quebrar y abrir sus muros para visibilizar los confines del espacio privado de la casa. Uno de sus centros de atención fue el cuerpo habitante del espacio urbano ante el advenimiento de la posmodernidad. Según Fredric Jameson, la arquitectura fue la forma más notoria en la concepción de posmodernismo (Jameson, 1991). Matta-Clark pensó en subvertir la relación interior-exterior del paisaje urbano que la lógica cultural del capitalismo tardío estaba generando (Jameson, 1991). El barrio utópico moderno, con su idea de vecindario interconectado, fue alterado por los edificios posmodernos –rascacielos– que fomentan la desconexión con el entorno a través de sus ventanales reflectantes. “La capa de cristal repele la ciudad hacia fuera, una repulsión con analogía en esas gafas de sol reflectoras que hacen imposible para el interlocutor ver con sus propios ojos y, por tanto, alcanzar una cierta agresividad y poder sobre el Otro” (Jameson, 1991, p. 42). Una arquitectura, naciente en los años setenta, que se caracteriza por entorpecer la mirada del todo, ya que sus reflejos nos devuelven imágenes especulares. Edificios que conforman espacios estancos donde las multinacionales operan con mayor facilidad a través de los aparatos económicos financieros. Matta-Clark, en sus primeros trabajos, quebró las viviendas unifamiliares y los edificios de las inmediaciones del Bronx con una doble intencionalidad: la de articular la mirada a través del interior de las viviendas y la de recalcar las heridas que estaban provocando los edificios posmodernos en el barrio utópico moderno. Algunos ejemplos son las obras Splitting (1974), Bingo (1974) y Conical Intersect (1975) (Figs. 1a y 1b).

Fig. 1a. Matta-Clark, G. Splitting, 1974. [Fotografía]. Disponible en https://www.flickr.com/photos/gaynoir/8618186518

Fig. 1b. Matta-Clark, G. Conical Intersect, 1975. [Fotografía]. Disponible en https://www.flickr.com/photos/136374633@N04/24203342871

      Entre los primeros trabajos de Matta-Clark y los que dejó proyectados antes de fallecer se puede ver una evolución desde la anarquitectura al constructivismo, en este último caso a partir de la elevación de plataformas en el aire como ocurre en Sky Hook (Study for a Balloon Building) (Fend, 2000, p. 199).

      Matta-Clark comenzó a trabajar en Sky Hook (Study for a Balloon Building) con la pretensión de cuestionar la idea de la superficie arquitectónica anclada al suelo. Aspiraba a continuar con los pro- yectos utópicos elaborados en la Unión Soviética durante la década de los años veinte: la elevación de pasarelas flotantes a partir de globos amarrados, edificios suspendidos en el aire y vecindarios móviles en el cielo ayudados por artefactos aéreos. Todas estas propuestas posibilitarían acortar los tiempos de tránsito entre diferentes espacios de una forma respetuosa con el medio ambiente, tal y como podemos observar en los dibujos preparatorios del proyecto de Matta-Clark[1].

      En sus bocetos, además de representar el aspecto físico del espacio urbano, Matta-Clark exploró la producción de fuerzas físicas necesarias para poner en marcha las aeronaves que posibilitarían un nuevo planteamiento de ciudad. De esta forma, el proyecto recogía formas de habitar zonas despobladas, como las intersecciones entre elementos arquitectónicos.

      Las soluciones arquitectónicas propuestas por Matta-Clark podrían calificarse como añadidos a la ciudad en su dinámica de adaptación interna con los cuerpos que residen en ellas. La ciudad 

se adapta a los cambios marcados por los ritmos socioeconómicos. No es más que una entidad en constante cambio, difícilmente prefigurable a medio y largo plazo. De ahí que la novedosa conquista de los aires fuese una de las líneas de pensamiento en el desarrollo de las grandes ciudades europeas a principios del siglo XX. Las pasarelas y las conexiones interurbanas permitirían el desplazamiento de los cuerpos en tiempos cada vez más cortos, a su vez, requeridos por las estructuras de mercado.

      Atendiendo al primero de los bocetos, podemos identificar el Edificio Chrysler como uno de los dos ejes de la pasarela. La otra punta de la plataforma estaría amarrada al edificio contiguo (Figs. 2 y 3).

Para sostener la pasarela, apostó por un zepelín con una entrada de aire caliente en su parte inferior. El sistema de anclaje parte de la chimenea, de la que proviene el aire caliente, y los dos extremos del río. Por lo tanto, la pasarela se emplazaría entre el globo de aire caliente y el sistema de amarre al suelo (Fend, 2000) (Fig. 4).

    El tránsito horizontal entre rascacielos fue planteado previamente por el constructivista El Lissitzky (Imperio ruso, 1890 – Moscú, 1941) a partir del diseño del irrealizado Wolkenbügel en 1924[2] (Fig. 5). Esta megaestructura con base vertical permitiría habitar las capas altas de la ciudad a modo de pasarela. El Lissitzky proponía el desplazamiento y la habilitabilidad horizontal elevada en la urbe.

1Véase las páginas web siguientes donde se encuentran sus bocetos preparatorios: MACBA: https://www.macba.cat/es/sky-hook-study- for-a-balloon-building-4411 y Galería Thomas Schulte: https://www. galeriethomasschulte.de/artist/gordon-matta-clark/

2 Wolkenbügel se traduce como ‘nubes de hierro’.

Fig. 2. Matta-Clark, G. Sky Hook (Study for a Balloon Building), 1978. [Dibujo]. Disponible en https://www.macba.cat/en/sky-hook-study-for-a-balloon-building-4409

Fig. 3. Edificio Chrysler. [Fotografía]. Disponible en https://www.flickr.com/photos/ anieto2k/4735500084

Fig. 4. Matta-Clark, G. Sky Hook (Study for a Balloon Building), 1978. [Dibujo]. Disponible en https://www.macba.cat/es/sky-hook-study-for-a-balloon-building-4412

Fig. 5. Lissitzky, El. Wolkenbügel, 1925. [Dibujo]. Disponible en https://commons.wikimedia.org/wiki/File:El_Lissitzky,_Cloud_Iron,_Wolkenb%C3%BCgel,_1925.jpg building-4412

      Posteriormente, el suprematista Lazar Khidekel (Bielorrusia, 1904 – San Petersburgo, 1986), alumno de El Lissitzky, diseñó la construcción de ciudades en disposición horizontal (Garrido, 2003). En sus composiciones bidimensionales vemos una clara influencia de Kazimir Malévich (Kiev 1879 – San Petersburgo, 1935), de quien también fue alumno. Khidekel trasladó sus composiciones bidimensionales al diseño tridimensional para la confección de ciudades pasarela (Figs. 6a y 6b).

      Esta arquitectura utópica planteó una nueva subjetividad que partía de la interconectividad de los cuerpos desde las alturas. Una forma de habitar los cielos que no perturbaba la naturaleza del suelo.

Los globos y zepelines aerostáticos tuvieron gran protagonismo en el diseño funcional de las ciudades a principios del siglo XX, al menos como planteamiento. Las aeronaves, en su desplazamiento por las alturas, compensarían las necesidades reclamadas por el crecimiento vertical de los edificios.

Fig. 6a. Khidekel, L. Yellow Cross, 1923. [Pintura]. Disponible en https://thecharnelhouse.org/2013/12/25/khidekel-and-the-cosmist- legacy-of-suprematism-in-architecture/

Fig. 6b. Khidekel, L. Sketch for a Futuristic City (on poles), 1926 - 1928. [Dibujo]. Disponible en https://thecharnelhouse.org/2013/12/25/khidekel-and-the-cosmist- legacy-of-suprematism-in-architecture/

       Su desarrollo se produjo de forma transnacional. En la Unión Soviética no existen datos suficientes sobre el desarrollo del zepelín tras la Revolución Bolchevique. Los primeros datos que se conocen están fechados en 1931, cuando el ingeniero aeronáutico Umberto Nobile (Italia, 1885 – Roma, 1978) se exilió a la URSS tras ser acusado de comunista por el régimen de Benito Mussolini (Italia, 1883 – Italia, 1945) (Lázaro Ávila, 2016). A pesar de que no hay un consenso claro sobre el uso de estos artefactos en la Unión Soviética, la historiografía nos ha dejado imágenes que hacen pensar que el proyecto del zepelín tuvo un gran apoyo institucional, incluso antes de la fecha indicada. De hecho, las siguientes imágenes estaban insertas en los circuitos de representación social como las revistas, la cartelería y los sellos (Figs. 7a, 7b, 7c, 7d).

      Alemania fue uno de los países que más invirtió en la infraestructura del zepelín por motivos militares. El accidente del Hindenburg antes de aterrizar en Nueva Jersey, en 1937, marcó el fin de este proyecto utópico (Glancey, 2016) (Fig. 8). Los inconvenientes derivados de sus características físicas como el peso, el tamaño y la complejidad en la entrada y salida del aparato, hicieron trasladar la inversión hacia el desarrollo de la industria del avión, a pesar de que su función no era exactamente la misma (Jan-Magovedov, 2015, p. 21).

Fig. 8. Desastre del Hildenburg, 1937. [Fotografía] Disponible en https://commons.wikimedia.org/ wiki/File:Hindenburg_disaster.jpg

    El sueño de colonizar los aires en la constitución de una ciudad utópica que crecía hacia las alturas fue desestimado a partir de finales del primer tercio de siglo XX. La globalización encaminaba su curso a la conquista de los cielos entre ciudades, acortando distancias, y tiempos entre ellas, y no dentro de las propias urbes.

      La historia del globo aerostático, por el contrario, data de siglos atrás. Podemos situar su aparición a partir de la primera representación visual y funcional en 1709, con la construcción del primer globo elevado mediante aire caliente de la mano de Bartolomeu de Gusmâo (Sao Paulo, 1685 –Toledo, 1724). Así lo muestra Tomás Saraceno (San Miguel de Tucumán, 1973) en su obra A Thermodynamic Imaginary (2018), de la que hablaremos más adelante.

      Pero los globos y zepelines no fueron únicamente proyectados como elementos para sobrevolar las ciudades de principios de siglo XX, sino también como objeto propio de la arquitectura. En ocasiones, se aprovechó su geometría como propuesta formal perenne en la ciudad. En otras ocasiones, se respetó su autonomía como aeronave pero anclada a los cimientos de las calles. En el primero de los casos tenemos el ejemplo del The Globe Tower en Brooklyn, el proyecto arquitectónico irrealizado por Samuel Friede en 1906, cuya función era plenamente contenedora (Fig. 9).

      La idea de este edificio, que fue comparado en altura a la Torre Eiffel, tal y como muestra 

la imagen de la portada de la New York Tribune, era la de construir un barrio “suspendido” sobre
la ciudad. Este edificio aprovecharía la estructura geométrica del globo para no entorpecer la visibilidad a pie de calle. La estructura esférica encerraría todo tipo de comodidades para el disfrute de sus habitantes (Koolhas, 1994, p. 71).

      En la vertiente de las aeronaves amarradas, uno de los casos más representativos es el Instituto

de Ciencias Bibliográficas, o Instituto Lenin, proyectado por el arquitecto Ivan Leonidov (Vlassika

1902 – Moscú, 1959) en 1927, que contaría con un auditorio para 4.000 personas (Martínez-Ridruejo

González-Fierro, 2009) (Fig. 10). De una dimensión menor que el Globe Tower, el Instituto Lenin de

Leonidov aspiraba a reunir grandes cantidades de personas aprovechando la dimensión del diámetro que ofrecía la estructura del globo. Leonidov realizó los bocetos del Instituto con motivo de su

proyecto de Fin de Carrera como estudiante en el Vjutemas [3]. Su trabajo fue difundido en revistas especializadas de la URSS debido a su repercusión pública (Brea, 2012).

      En la imagen vemos el amarre de la esfera al suelo para permitir su suspensión en el espacio mediante unos puntos de apoyo. Este tipo de propuestas no cimentadas planteaban, además, una forma sostenible de edificar sin pervertir la naturaleza propia del suelo.

3 Talleres de Enseñanza Superior de Artes y Oficios de la Unión Soviética.

Fig. 9. Friede, S. The Globe Tower, 1906. [Reproducción del periódico New York Tribune]. Disponible en https://www.flickr.com/photos/library_of_ congress/3798317026

Fig. 10. Leonidov, I. Instituto Lenin, 1927. [Dibujo]. Disponible en https:// circarq.wordpress.com/2018/07/24/ivan-leonidov/

      Los bocetos de La ciudad volante, complejo de viviendas (1928) de GueórgyT. Krútikov (Rusia, 1899 – Moscú, 1958) muestran la concepción de mantener a flote barrios enteros acoplados “a una base con forma anular que contiene los espacios colectivos” (Martínez-Ridruejo, 2009, p.17) (Fig. 11). Las ideas arquitectónicas constructivistas rompían todo tipo de convención anterior sobre el diseño de las ciudades. Krútikov proyectó la elevación de los espacios habitables, que recorrerían los cielos de la ciudad, como respuesta a la sobreexplotación del planeta (Jan-Magovedov, 2015).

      El desplazamiento no sería únicamente de los cuerpos, sino también de las propias estructuras que encierran los cuerpos. El complejo arquitectónico flotante tuvo relevancia dentro del proyecto de construcción de una nueva subjetividad que aspiraba a dejar atrás las convenciones del pasado. “Para ello se proponían territorios artificiales y elevados sobre el existente, en el que se pensaba que las tradiciones y los ritos del pasado atrapaban al hombre y le impedirían renovarse” (Garrido, 2013, p. 58).

      El pensamiento en torno al proyecto arquitectónico utópico, donde los entornos urbanos estarían poblados por globos y zepelines, con edificios conectados en sus plantas más elevadas y donde parte de la arquitectura estaría basada en formas ovoideas y esféricas, sirvió como referente del proyecto Sky Hook (Study for a Balloon Building) (Fend, 2000). Dicho proyecto partía de las características de habitabilidad y sociabilidad del edificio moderno, ese que encierra al cuerpo, y de las diferentes posibilidades de suspensión arquitectónica en el aire (Fend, 2000).

      Si el ferrocarril había sido un elemento importante en la conexión de puntas recónditas de la URSS para establecer una identidad propia, el globo y el zepelín seguirían la estrategia de consolidación de una nueva subjetividad que partiría del respeto al entorno terrestre y aprovecharía la reducción de tiempos en las relaciones comerciales y sociales en la urbe.

      Tal y como relata Peter Fend en el desarrollo de Sky Hook (Study for a Ballon Building), “a Gordon Matta-Clark le tentaba la perspectiva de sentarse en una plataforma, un disco suspendido en
el aire, sin prácticamente nada alrededor [...] vacía de paredes u objetos” (Fend, 2000, p. 182). Pero en el proceso de investigación detectaron dificultades a la hora de elevar personas sobre plataformas sostenidas y dirigidas por globos aerostáticos de helio y aire caliente en espacios reducidos (Fend, 2000). A pesar de estas dificultades, la posibilidad de elevar varios cuerpos en entornos urbanos amplios era real. El objetivo del proyecto Sky Hook (Study for a Balloon Building), que iba a iniciar un punto de inflexión en la obra del artista, era el de idear otro tipo de ciudad respetuosa con el entorno urbano alejada de postulados posmodernos.

Fig. 11. Krútikov, G. T. La ciudad volante, complejo de viviendas, 1928. [Dibujo] Disponible en https://www.metalocus.es/es/noticias/gueorqui- krutikov-ciudades-voladoras-utopias-reales

2. Tomás Saraceno: A Thermodynamic Imaginary

      Los dirigibles fueron los primeros artefactos voladores que, a diferencia de los aparatos aerodinámicos propulsados con el movimiento de sus hélices, podían sustentar su vuelo gracias al gas de sus depósitos. A principios de siglo XX, la pugna entre las grandes potencias mundiales hizo de este artefacto un campo de exploración en cuanto a movimiento, transporte y belicismo. Por otra parte, los proyectos utópicos arquitectónicos requerían, en ocasiones, del uso de la aeronave; tal y como hemos visto en el proyecto Ciudad Voladora de Gueórgy T. Krutikov.

      Uno de los factores determinantes de la imposibilidad de ejecución del proyecto utópico soviético fue la restricción en la energía requerida para el funcionamiento de las naves (Fend, 2000). Peter Fend enumera en su investigación cuatro puntos indispensables relacionados con la energía necesaria para llevar a cabo el proyecto Sky Hook (Study for a Balloon Building) desde un punto de vista sostenible con el medio ambiente:

1) Globos de aire caliente de metano, mantenidos con una propulsión estable mediante ordenador; 2) calor y escapes ambientales de bajo nivel, introducidos en torres colectoras y también gestionables por ordenador; 3) series, a veces en haces, anillos y grupos de recipientes de helio con revestimiento especial, para una elevación ‘basal’, o sustentación de fondo (normalmente con una décima parte del volumen de un sistema de aire caliente); 4) calor directamente procedente del sol. (Fend, 2000, p. 195)

      La obra A Thermodynamic Imaginary del artista Tomás Saraceno, posee similitudes conceptuales con el proyecto planteado hace más de cuarenta años por Matta-Clark. Este trabajo, expuesto en el MAAT de Lisboa, en 2018, toma como base el primer globo construido en la historia. Su creador fue Bartolomeu de Gusmâo que, según los datos historiográficos, le dio vida en 1709 (Saraceno, 2018) (Fig. 12).

      La actualización del dispositivo en A Thermodynamic Imaginary plantea la posibilidad de generar la energía suficiente para la elevación de los dirigibles de una forma completamente sostenible: únicamente con energía solar y eólica (Fig. 13).

Fig. 12. Passarola, 1709. [Estampa de autor desconocido a partir de la barca inventada en 1709 por Laurent de Gusman]. Biblioteca Nacional de Francia. Disponible en: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:Figure_de_la_Barque_invent%C3%A9e_en_1709_par_Laurent_de_Gusman,_Chapelain_du_Roi_de_Portugal,_pour_s%27%C3%A9lever_et_se_diriger_dans_les_Airs_-_Biblioth%C3%A8que_ nationale_de_France.png.

Fig. 13. Saraceno, T. A Thermodynamic Imaginary, 2018. [Fotografía de la instalación en el MAAT, Lisboa]. Autor: Rego, M.A.

      Cabe destacar la labor y las investigaciones de la Fundación Aeroceno[4] en la instalación A Thermodynamic Imaginary. Esta organización sin ánimo de lucro fue iniciada por el propio Saraceno y está integrada por especialistas e investigadores de diferentes áreas como la ciencia, el arte, la ingeniería técnica o la educación.Todos ellos centrados en establecer, en base a la estructura del dirigible y el globo, una relación imaginaria y práctica de hábitat sostenible y ético con la atmósfera y el entorno[5].

      Otra cuestión que pone sobre la mesa es la transformación en los modos de vida; es decir, en el Aeroceno, la fuente de energía utilizada para habitar el planeta debe ser sostenible. Exige una transición de los recursos fósiles hacia el uso del sol y el aire, todo con el objetivo de restablecer los índices termodinámicos del planeta.

      La segunda transformación defendida por la Fundación es el modo de habitar el planeta. Para ello, parten de propuestas escultóricas aerosolares como las planteadas en A Thermodynamic Imaginary y las ponen en funcionamiento en entornos exteriores de grandes dimensiones. Las estructuras infladas con aire, una vez elevadas, se mantienen a flote gracias al calor del sol. El viento es el encargado del movimiento de las estructuras que “habitan” en el cielo.

      Una diferencia sustancial con el sueño utópico del primer tercio del siglo XX es que, en este caso, los globos se mueven a través de las fuerzas intrínsecas del planeta, evidenciándolas al mismo tiempo. Así, en A Thermodynamic Imaginary, Saraceno crea un ‘Predictor de Fluctuaciones’; una plataforma web que, sobre la base representacional de un globo terráqueo virtual, funciona como un sistema de pronóstico global que utiliza datos meteorológicos abiertos para predecir las rutas de vuelo de las estructuras aéreas. Por tanto, la hipotética “época” del Aeroceno se basa en una relación de la humanidad con el entorno en base a la dependencia de sus fuerzas climátológicas, y no a las imposiciones antropocéntricas.

      Por definición, este posicionamiento ecológico es político. La Fundación Aeroceno defiende el commonismo[6] del aire, no dependiente de ningún tipo de soberanía. De hecho, en el Manifiesto del Aeroceno hay una clara intención de eliminar todo trazo del capitalismo fósil-dependiente de nuestros pulmones. Su propuesta pasa por preguntarnos “cómo participar en una época más allá del Antropoceno, hacia la descarbonización del aire, y hacia la independencia de los combustibles fósiles”[7]. Este proyecto utópico nos situaría, de nuevo, en la órbita de la constitución de una nueva subjetividad preocupada por el respeto a los ecosistemas, que ha superado el principio fundacionalista moderno “pienso, luego existo” que situó la subjetividad humana en el centro del pensamiento (Meillasoux, 2015).

      En definitiva, el proyecto aspira a conformar una nueva subjetividad, dentro del cuarto régimen

metabólico, entendido como un cambio en la historia de las relaciones de energía entre los humanos

y su entorno (Morris, 2015, p. 6), que defendería su presencia en el mundo de una forma honesta con

el resto de formas de vida y con su propio límite y capacidad de pensamiento[8]. Saraceno y la Fundación Aeroceno plantean una búsqueda utópica a la hora de poblar el aire con superficies móviles: investigan, en pleno siglo XXI, el nexo de unión entre el cielo y la tierra [9]

A Thermodynamic Imaginary aspira a percibir la posibilidad de un urbanismo del Aeroceno, así como una vista futurística a nuevas sintonías entre humanos, resto de seres vivos y la Tierra, alcanzando un compromiso con el sol, la atmósfera y el planeta [10] (Studio Saraceno, 2017).

 

      El proyecto Aerocene (2015), que precede a A Thermodynamic Imaginery, fue presentado en el marco de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 celebrada en París. El artista mostró dos globos, emplazados en el Grand Palais de París, que se mantenían a flote, de nuevo, gracias a los principios de la energía termodinámica. En otras palabras, por la mañana las piezas flotaban gracias al calor del sol y por la noche mediante la radiación infrarroja de la  Tierra[11] . Unos años antes, con Cloud Cities (2011), Saraceno afrontó varios de los problemas que imposibilitaron el desarrollo de los dirigibles, como la ligereza de la estructura y la accesibilidad a su interior (Fig. 14).También continuó con la idea de Gordon Matta-Clark de introducir la vegetación en los dispositivos.

4 El Aeroceno es la etapa biológica que propone la Fundación Aeroceno para hacer frente a la era del Antropoceno. Véase la web del proyecto Aerocene: https://aerocene.org/#about-section


5 Los proyectos de la Fundación Aeroceno están financiados por el Center for Art, Science & Technology (CAST) del Massachusetts Institute of Technology (MIT), el CNES (Agencia Espacial Francesa), el CCK de Argentina, el Public
Lab, Imperial College de Londres, The Natural History Museum de Londres, el Royal College of Art, el Goethe Institute, entre otras.

 

6 Véase para más profundización en torno al concepto de lo común: Endnotes (edit.) (2010). Comunicación y teoría de la forma-valor. Londres. Disponible en https://endnotes.org.uk/issues/2/es/endnotes-comunizacion- y-teoria-de-la-forma-valor Winstanley, G. (2005). La ley de la libertad
en una plataforma.
Madrid: Tecnos; Harrney, S. y Moten, F. (2013) The Undercommons: Fugitive Planning and Black Study. Nueva York: Minor Compositions; Madrilonia.org (edit.) (2011) La Carta de los Comunes. Para el cuidado y disfrute de lo que de todos es. Madrid: Traficantes de Sueños. Disponible en https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/La%20 Carta%20de%20los%20Comunes-TdS.pdf


7 Aerocene Manifiesto. Disponible en https://static1.squarespace. com/static/563b471be4b075afff1ac485/t/5c3db4c2c2241b7f3

6d52171/1547547843405/Aerocene_Manifesto.pdf

8 Véase “la teoría del arquefósil y el correlacionismo” en: Meillasoux, Q. (2015) Después de la finitud: ensayo sobre la necesidad de la contingencia. Argentina: Caja Negra.


9 Véase la página del museo MAAT: https://www.maat.pt/en/exhibitions/ tomas-saraceno; y la web TED: https://www.ted.com/talks/tomas_saraceno_ would_you_live_in_a_floating_city_in_the_sky?language=es

10 Traducción del autor. Véase el texto original en la web del Studio Saraceno: https://studiotomassaraceno.org/a-thermodynamic-imaginary/.


11 Véase la web de la revista Metalocus: https://www.metalocus.es/es/noticias/ ideas-contra-el-cambio-climatico-aerocene-por-tomas-saraceno

Fig. 14. Saraceno, T. Cloud Cities, 2011. [Fotografía de la instalación]. Disponible enhttps://www.flickr.com/photos/neilghamilton/6915036697

Conclusiones

      La relación entre el arte, la arquitectura y los ecosistemas se ha convertido en el hilo conductor de todo el texto. Comenzando con los proyectos realizados en la URSS durante el primer tercio del siglo XX, concretamente dentro de los Vjutemas (Talleres de Enseñanza Superior de Artes y Oficios) y los Vjuteín (Institutos Superiores de Artes y Oficios), que partían de la creatividad y la consolidación de una nueva forma de entender nuestra relación con el mundo. A través del arte, el diseño y la arquitectura, los estudiantes afrontaron los retos de la ciudad futura: los problemas de urbanización en un planeta que tiende a la expansión humana y la sobreexplotación.

      Siguiendo, con el cuestionamiento de la producción del espacio con Gordon Matta-Clark que responde a un contexto histórico centrado en la ciudad posmoderna, donde el sujeto es “encerrado” en una lógica racional, planificada, y eminentemente productiva (concepto interior-exterior). Es la época del desencanto, donde reina el sentimiento de renuncia a las utopías y a las ideas de progreso que tanto caracterizaron a la modernidad. En Sky Hook (Study for a Ballon Building), Matta-Clark planteó el uso de gases como el metano o el helio, además del sol, para la concepción de una nueva arquitectura que subvirtiera la lógica posmoderna (Jameson, 1991). En A Thermodynamic Imaginary, Saraceno y la Fundación Aeroceno ponen en práctica la minimización del impacto de los seres humanos sobre los ecosistemas al contar únicamente con los recursos del aire y del sol en el movimiento de las plataformas. En ambos casos su bagaje arquitectónico en confluencia con el arte y el trabajo conjunto con profesionales de diferentes áreas permite profundizar en las posibilidades de una idea utópica común como productora del espacio.

DEPÓSITO LEGAL: M42787-2016

ISSN: 2530-447X (edición impresa)

ISSN: 2530-4488  (edición digital)