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Espacio relacional y tiempo cíclico de

la naturaleza

 

 

 

      Dentro del marco contextual que acabamos de trazar, donde se problematiza sobre los diversos abusos del ser humano sobre la naturaleza, desde las coordenadas del Antropoceno, la crítica decolonial latinoamericana y el Buen Vivir de la Constitución del Ecuador, vamos a definir el objetivo
de nuestra investigación. Pero para ello, en lo que sigue, es importante tener en cuenta dos aspectos.

      En primer lugar, habrá que tener presente la crítica a las concepciones modernas del espacio y del tiempo, centrando la atención en la kantiana, que entiende que espacio y tiempo son formas a priori de la sensibilidad humana y no condiciones inmanentes de la naturaleza. Su propuesta teórica convierte al espacio y al tiempo en abstracciones metafísicas que dan continuidad al proyecto cartesiano de separar al sujeto, esto es, al humano de la naturaleza. En segundo lugar, reivindicaremos
la importancia de la concepción del espacio y del tiempo andino en tanto que condición inmanente de la Pacha Mama. Esta concepción tiene un carácter no eurocéntrico y, por ello, supone un espacio-tiempo otro, un espacio-tiempo ajeno a las condiciones a priori de la sensibilidad. El espacio andino es un espacio heterogéneo y relacional ajeno al espacio productivo del capitalismo y al espacio analítico
de la ciencia; mientras que el tiempo andino es un tiempo cíclico ajeno al tiempo lineal de la productividad capitalista, del análisis científico y del relato cristiano. 

 

      Ahora bien, la crítica al espacio-tiempo modernos y la defensa de esos espacio-tiempo premoderno, no-occidental, la vamos a plasmar y desarrollar a través del análisis de dos obras del arte ecuatoriano contemporáneo que reivindican, de forma creativa, concepciones del espacio y del tiempo andino desde la praxis artística.

      A través de la obra Madre (2016) de la artista Iza Páez, pretendemos reelaborar la idea de espacio relacional entre la naturaleza y el hombre. Como señala Castro-Gómez (2007) antes de la Modernidad no había diferencia entre el hombre y la naturaleza. Por ello, esta pieza nos permite problematizar la escisión moderna hombre-naturaleza con el fin de mostrar como la naturaleza y el hombre no son entidades ontológicamente separadas sino relacionadas. Sin duda, este vivir en armonía con la naturaleza se distancia de la configuración de la subjetividad moderna y del capitalismo neoliberal.

      Por su parte, la obra Transmestizx (2016) de la artista Daniela Moreno Wray es de suma utilidad para pensar el tiempo cíclico de la naturaleza de las culturas originarias andinas con la idea de poner en crisis el tiempo lineal del cristianismo, de la ciencia y del capitalismo. El capitalismo necesita dominar el tiempo para dominar los cuerpos, la ciencia necesita dominar el tiempo para fijar una magnitud; la religión necesita dominar el tiempo para construir el relato de la salvación. Ahora bien, los saberes ancestrales premodernos hacen del tiempo una entidad natural y cíclica que es parte constitutiva de las prácticas agrícolas y epistémicas de las comunidades andinas.

      Así, si vivir espacialmente en armonía con la naturaleza supone la defensa de un vínculo hombre-tierra precapitalista y precientífico que pone en crisis la subjetividad eurocéntrica; el vivir temporal- mente en armonía con la naturaleza reivindica un tiempo cíclico que polemiza con el tiempo cronos. Aunque, para ser más precisos, podemos indicar que la escisión comenzó con Platón. Eidos y Cronos implican una separación irremediable de la naturaleza: separación de la idea por medio de la abstracción, separación del tiempo por medio de la medida.

      Ahora bien, lo singular de estas reivindicaciones de las culturas precolombinas autóctonas radica en el uso de lenguajes y tecnologías artísticas occidentales intersectadas con lenguajes no occidentales, lo cual, conlleva una cierta mercantilización de la diferencia cultural que contradice sus presupuestos conceptuales. Anna María Guasch señala que “el uso de los lenguajes del internacionalismo (sobre todo los derivados del arte minimal, conceptual y pop, entendidos como lenguas francas) implementados con narrativas locales, la marginalidad cultural, ya no sería un problema de invisibilidad, sino de exceso de visibilidad, en términos de leer la diferencia cultural como algo fácilmente mercantilizable” (2014, p.14). En este sentido, estas prácticas artísticas que asumen la crítica al capitalismo -a la vez que desarrollan una vindicación decolonial de la naturaleza y de sus derechos en el contexto del Ecuador- siempre pueden ser territorializadas por los intereses mercantiles

DEPÓSITO LEGAL: M42787-2016

ISSN: 2530-447X (edición impresa)

ISSN: 2530-4488  (edición digital)